Cuando decides conservar tu lactancia en una joya, casi siempre aparece la misma duda: ¿anillo o colgante? Las dos son preciosas y guardan lo mismo —tu leche materna—, así que la elección es más una cuestión de cómo quieres llevar tu recuerdo.
El anillo: discreto y para cada día
Un anillo de leche materna es la opción más íntima y discreta. Lo llevas puesto a diario, casi sin pensar, y te acompaña en todo. Es perfecto si quieres un recuerdo constante y sutil. Puedes elegir acabado en plata 925, oro amarillo, oro rosa o negro (los acabados con chapado tienen un pequeño suplemento).
El colgante: cerca del corazón
Un colgante de leche materna descansa sobre el pecho, cerca del corazón, con una carga simbólica preciosa para muchas madres. Suele tener más presencia visual y es ideal si te gusta que la pieza se vea y cuente tu historia.
¿Cómo decidir?
- Si trabajas mucho con las manos o prefieres algo invisible, el anillo encaja mejor.
- Si quieres una pieza con más presencia o regalar algo simbólico, el colgante destaca.
- Si dudas, piensa en qué joyas usas ya cada día: esa es tu respuesta.
En ambos casos basta con muy poca leche y cada pieza se hace a mano y bajo pedido. Si quieres, te ayudamos a elegir por WhatsApp o Instagram antes de encargar.